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Mostrando entradas de 2020

Salimos a flote

    Qué año tan largo, los años me parecen décadas ahora que lo pienso y es que prácticamente los hemos vivido juntos, como muchos otros años y otros tantos momentos, pero este año permanecerá en la memoria por el resto de los años, ¿te acuerdas todavía del primer día de esos días? Lo mucho que lloraba al saberme encerrado y lo mucho que me mirabas sin saber qué hacer, si llorar conmigo o pasarme un pañuelo o levantarte y hacer de cuenta que nada pasaba, porque eso era lo que ocurría cada noche, cada noche nos íbamos a la cama con la sensación de que nada pasaba, porque sentíamos que nuestro tiempo, el mundo y la vida se habían quedado en calma y a los lejos las ambulancias, una tras otra y después otra tan solo para recordarnos que allá afuera se vivía una batalla. ¡Qué días tan tristes! … cierto, pero también que días tan felices, metidos en la cocina y en la rutina, tu voz, más mi voz y el televisor prendido, la música que no paraba y la esperanza de que pronto ya tod...

No

  No a tomar un café contigo… No a salir a caminar contigo… No a que me veas trabajar… No a que me toques la rodilla debajo de la mesa… No a tener que escuchar tus bromas o comentarios sexuales… No a que me hagas de cenar… No a intercambiar fotos… No a que invadas mi espacio No a que me llenes de mensajes esperando que yo te responda solo porque tú has escrito… No…no…no… No a hacerme el tonto solo para que no te des cuenta de que me molestan las insinuaciones, los comentarios… No a que me digas que no pasa nada y que no es para tanto… No a que aproveches cualquier momento para abrazarme, rozarme o insinuarte… No a que digas que confundiste cortesía y educación… No… no… no

2020…y ahora solo nos miramos

  Qué rápido se pasan los días cuando uno vive la mayor parte del tiempo encerrado, y es que esos pequeños momentos de libertad en que nos atrevemos a salir, a romper, a tratar de hacer algo distinto del día a día… seguimos estando encerrados. Hemos aprendido a vivir con nuestros labios tapados, por momentos pareciese que los tenemos cerrados, porque estamos tan acostumbrados a no hablar de lo malo, no decir que duele, a no admitir que arde… a mirar hacia otro lado. Admiro a aquellos que en este 2020 no se han un roto una sola vez, no han perdido la sonrisa, ni tampoco se les ha enchinado la piel con todas esas noticas de números, estadísticas y críticas… pero admiro mucho más a aquellos que no han dejado de volar, incluso con las alas rotas y las emociones suspendidas en un tiempo perdido en los sueños. Que pequeño parece el tiempo transcurrido, que poco parece lo que hemos vivido entre paredes, porque regularmente pensamos en todo aquello que no hemos podido hacer, en todos...

Mañana cumplo 36…

  Cumplo 36 y no me gusta el alcohol, me regalé el darme cuenta, el saber y la venda se me resbaló… me gusta lo que veo cuando me veo en el espejo, pero reconozco que no todos los días son de fiesta, reconozco que cada día me acerco a la versión que de mí he soñado… aunque admito que todavía tengo mil y un delirio. Suelo ser callado y retraído porque tímido, me sigue costando relacionarme con gente que no conozco, con gente que no confío, desde hace tiempo decidí regalarme tiempo, tiempo para sanar, tiempo para disfrutar, pero sobre todo tiempo para olvidar. Ya no creo en los finales felices, puede que tuve uno, pero, así como todo lo que empieza, ese final también tenía un final y no me quedo de otra más que sacudirme las rodillas y volver a comenzar. Me siguen gustando los primeros besos, sobre todo si es con extraños y si no nos guardamos la promesa de volver a vernos…me gusta pensar en los recuerdos, los recuerdos que me enchinan la piel, que me roban una sonrisa y se pierd...

Soy el pequeño integrante de esta familia...

  Pero que pequeño me encuentro, que frágil resulto ante la imposibilidad de hacerle frente a no poder sostener tu mirada para no tener que reconocer que me duele, me dueles tanto, que las palabras no alcanzan y las lágrimas fluyen como cuando era niño… ¿te acuerdas?... recuerdas todas aquellas veces que lloraba con una facilidad tan grande que a veces te desesperaba. Sé que hace mucho tiempo no conversamos, hablamos, pero no de las cosas importantes, no te cuento de las cosas que me duelen, pero tampoco de aquellas que me hacen feliz, supongo que un día entendí que no querías entender o no podías entender y tú decidiste dejarlo de intentar, porque así es la vida, tan sencilla, que resulta de una facilidad inimaginable tener que complicarla. Pero tengo recuerdos, recuerdos claros y absurdos, de esos que solo tienen sentido para mí, vamos, qué ni siquiera para ti contarían. Te imagino entre sombras, entre voces y con la imposibilidad de reconocer que tus días no volverán a ser l...

Con el tiempo… para el tiempo… desde el tiempo

  Al tiempo… le hablo al tiempo desde el tiempo, el tiempo perdido, el tiempo agotado, el tiempo gastado. Me confieso pequeño en medio de la inmensidad del silencio que me abraza. Me encuentro tranquilo sabiendo que las tormentas no son eternas, que a veces esperar es la mejor estrategia para surcar mares y nubes obscuras. Pequeños espacios que habitan mi memoria y el ruido externo que me dice que todavía estoy vivo, la brisa de la mañana, tu recuerdo, aquella imagen de tu persona jugando de forma intranquila con tu cabello… deja que la vida te despeine y reímos, porque creíamos tener la certeza que lo que nos iba a sobrar en esta vida era tiempo. Tiempo para construir y hacer al menos nuestro mundo un poquito mejor… ¿te acuerdas?, yo no siempre recuerdo, pero cuando lo hago habitas mi memoria con tus risas, tu impaciencia, la perdida de todo aquello… ¡qué tiempos, casi los he olvidado por completo! Para el tiempo nada es imposible y solo el tiempo decidirá lo que será memori...

21... y contando

Dicen que bastan 21 días para hacerte de un hábito, yo voy para cuatro meses y todavía no me acostumbro a vivir entre paredes, a salir con cubrebocas y a tener miedo al contacto externo.

El evangelio de la memoria

Tengo un rincón reservado para ti, para mí, para dos… aquí nadie entra, excepto tú… habitas cada espacio y rodeas con tu presencia, a veces por instantes, a veces por momentos… aquí es donde te guardo, te abrazo y te contemplo como si no hubiera pasado el tiempo. Aquí es donde tenemos una historia, una muy nuestra, donde recuerdo cada encuentro accidental, cada momento que se nos perdió en el tiempo. Recuerdo tu inusual manera de caminar, verte de lejos, sonreírte por dentro y decirte quizá algún día con algún momento. Cierto, hoy estamos tan lejanos, tan ajenos, tan dispersos… tan perdidos, nos vemos entre sueños, sé de ti, como tú sabes de mí, de forma accidental y muy de vez en cuando. Seguro tú también me piensas, me marcas y cuelgas, jugamos a ese juego en que ninguno de los dos se atreve a dar el último paso. El evangelio de la memoria... Es donde te traigo, donde te guardo y donde te encuentro en secreto… es nuestro pequeño universo donde reímos y bailamos siendo obse...

Hablemos del cuerpo...

El cuerpo que habito es el cuerpo desde donde hablo, el cuerpo que me han prestado, el cuerpo que no es mío, el cuerpo en el que me transporto y el cuerpo que muchas noches te regalo. El cuerpo es el motivo para seguir andando, el cuerpo desde donde te hablo, es el cuerpo que muchas veces escondo, que otras tantas veces callo. Este cuerpo es mío, me ha sido regalado, el cuerpo que cuido, otras olvido, el cuerpo que admiro en el reflejo frente al espejo, el cuerpo que estrujo, que toco, que siento, que abrazo. Este cuerpo que no es más que objeto de paso, que a veces es tu pretexto para quedarte más tiempo adentro. El cuerpo que no es mas que un espacio perdido en el tiempo, la coincidencia en el camino por el que vamos, el cuerpo que ha sido lo que nos ha unido y que quizá en algún momento nos fundamos en un solo cuerpo. El cuerpo que se confiesa en un aliento, en un gemido, en un quejido, que a veces se rompe, que a veces se pierde, que a veces se olvida. El cuerpo, este...

Uno de esos días con sabor un tanto amargo.

Hoy es uno de esos días, de los que me saben un tanto amargos, ni siquiera tengo una razón clara para estarlo, simplemente así termino el día, con un sabor agridulce en mi boca y la sensación de que el mundo está girando y yo me encuentro atascado. Sé que probablemente este sea el ejercicio más grande de paciencia al que me he enfrentado, digo, al que nos hemos enfrentado. Un ejercicio de resistencia, de adaptación, de abrazar el cambio, de asumir el reto, de continuar en el camino, de saltar los obstáculos y todas esas cosas que en terapia durante años he escuchado. Pero resulta mucho más complicado no saber cuándo, ni siquiera tenerlo claro y es que mientras más cerca uno piensa que está, también de la nada nos vamos alejando. Sí, es cierto, el tiempo siempre ha sido una trampa con la que vivimos obsesionados, lo más curioso, es que el tiempo es otra de las invenciones que hemos creado para tenernos controlados. Qué día, qué día tan largo, qué día donde siento que tengo...

¿El mundo va a cambiar?

No creo que exista una sola persona en este mundo que no se sienta asombrado al ver los videos de como distintas especies animales han tomado las calles, mientras nosotros vivimos en un confinamiento obligado. Vamos, que es más que obligado por el simple temor de contagiarnos entre nosotros mismos, entre los humanos. Mientras ellos van y vienen, nosotros nos quedamos, con la esperanza de que más tarde que temprano, volveremos a ser los mismos, los que un día fuimos, los que construimos estas torres y murallas que presumíamos con nuestros amigos como el mayor logro de nuestra vida y que hoy tienen un tinte de prisión desde donde habitamos. El mundo va a cambiar dicen muchas voces, lo escuchamos, lo leemos por todas partes, pero no, el mundo no va a cambiar, cambiaremos nosotros, los que habitamos el mundo y decir que el mundo va a cambiar porque nosotros vamos a cambiar es volver a quitarle el protagonismo al centro de todo, que es el mundo. No importa si en este trance pe...

Hoy hace un mes… que cuento los días

Hoy hace un mes… que he perdido la noción del tiempo, de las noches, de las mañanas. Que a veces me confundo y se me abren los ojos más temprano, cuando todavía ni siquiera ha llegado el alba. He experimentado un sinfín de emociones al principio me sentía tranquilo y con el tiempo llegó el hastío, la añoranza de aquellos tiempos en que uno corría contra el viento. Hoy lucho con ideas que no quiero pensar y probabilidades que definitivamente no quiero enfrentar. Trato de mantenerme positivo, activo, ocupado, porque la mente es peligrosa y si tú das oportunidad, la incertidumbre llega a tu persona. Hace un mes, pensaba que esto era simplemente temporal, pero también hoy hace un mes parece muy lejano, parece un año, una década, una eternidad, lo mismo que ese día que nos avisen que hemos llegado al final. He tenido días en que no tengo hambre, pueden pasar las horas y se me olvida que debo comer, son pocos los días en que quiero comer de más. Otros tantos no tengo ganas, tam...

Que amarga me sabe la primavera

Me voy a terminar rompiendo, es por el sonido de mis pasos, el eco de mi respiración, es porque a lo lejos solo escucho distancia. Es porque pienso que mientras yo estoy aquí encerrado la vida sigue y el sol sigue saliendo. Me voy a romper y nadie se dará cuenta, porque será por partes, por pequeñas partes, casi tan invisibles que costará que la gente las vea. Me habré de romper, no será la primera vez, pero esta puede ser la definitiva. Me rompo cada que asomo la cabeza y quisiera encontrar el mar, escuchar las olas, pero con lo que me topo son tan solo calles vacías. Me voy a seguir rompiendo, porque batallo conmigo, porque me cuesta aceptar esta nueva realidad, porque me niego a creer que de ahora en adelante es como estamos viviendo… a la distancia, en plena distancia, ¡qué pena!, que amarga me sabe la primavera.

Con el tiempo uno termina haciendo más… para acabar haciendo menos…

Es casi inevitable, no hay forma de vencer al tiempo, nos vemos una vez y otra vez tratando de recordar lo que fuimos, lo que hemos sido para llegar a este camino. Y de repente, en forma de flashazos, se nos llena la mente de recuerdos y en esos recuerdos encontramos las razones y todo cobra un sentido. Hacemos más… más por cuidarnos, por aferrarnos a la versión de lo que un día fuimos, dejamos de comer esto, de comer aquello, nos esforzamos más, sometemos al cuerpo a procesos largos y dolorosos muchas veces, se nos cansa el cuerpo, la voluntad y las ganas, pero nos obligamos a encontrarla en algún rincón, ese lugar donde un día olvidamos que debimos ser felices. Es cierto, con el tiempo hacemos más tan solo para terminar haciendo menos, menos felices, más angustiados, menos plenos, más obligados, menos de todo, más de nada… no existe fórmula mágica y quizá nuestro mayor enemigo es el espejo, al que no siempre podemos sostenerle la mirada, pero lo intentamos. Salimos a cal...

¡Feliz 2020 para mí!

Este 2020 me propuse no correr, ni por ti, ni por nadie, ni siquiera por mi instinto, ni tampoco por atender mis necesidades efímeras de verme reflejado en tus ojos de vez en cuando. Me propuse regalarme la paz, la misma que contemplo cada que me encuentro con el mar y me dejo arrullar por las olas del mar. Me propuse ser, pero para ser, muchas veces hay que calmar a ese demonio interno, esas cosquillas que te confunden, el ruido exterior y el eco de los años que no me abandona. Me propuse estar para mí, para hablar conmigo, para abrazarme, para escucharme, para conocerme otra vez y comprender que este mundo no deja de girar. Este 2020 quiero disfrutar la paz que durante tanto tiempo he construido, bailar, bailar hasta el amanecer, hasta que las piernas ya no puedan más, hasta que llegué a la cama y me encuentre cansado y cierre los ojos para despertar en el atardecer. Quiero reír, fuerte, claro, hasta que me duelan las costillas. Ya no es tiempo, ya no hay tiempo para la...