¡Feliz 2020 para mí!


Este 2020 me propuse no correr, ni por ti, ni por nadie, ni siquiera por mi instinto, ni tampoco por atender mis necesidades efímeras de verme reflejado en tus ojos de vez en cuando. Me propuse regalarme la paz, la misma que contemplo cada que me encuentro con el mar y me dejo arrullar por las olas del mar.

Me propuse ser, pero para ser, muchas veces hay que calmar a ese demonio interno, esas cosquillas que te confunden, el ruido exterior y el eco de los años que no me abandona. Me propuse estar para mí, para hablar conmigo, para abrazarme, para escucharme, para conocerme otra vez y comprender que este mundo no deja de girar.

Este 2020 quiero disfrutar la paz que durante tanto tiempo he construido, bailar, bailar hasta el amanecer, hasta que las piernas ya no puedan más, hasta que llegué a la cama y me encuentre cansado y cierre los ojos para despertar en el atardecer. Quiero reír, fuerte, claro, hasta que me duelan las costillas.

Ya no es tiempo, ya no hay tiempo para lamentar, aquello que se fue, aquello que se me perdió en el camino, al contrario, es tiempo de ganar, de volver a intentar… y si tú quieres, ya sabes dónde me puedes encontrar.

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