El evangelio de la memoria


Tengo un rincón reservado para ti, para mí, para dos… aquí nadie entra, excepto tú… habitas cada espacio y rodeas con tu presencia, a veces por instantes, a veces por momentos… aquí es donde te guardo, te abrazo y te contemplo como si no hubiera pasado el tiempo.



Aquí es donde tenemos una historia, una muy nuestra, donde recuerdo cada encuentro accidental, cada momento que se nos perdió en el tiempo. Recuerdo tu inusual manera de caminar, verte de lejos, sonreírte por dentro y decirte quizá algún día con algún momento.


Cierto, hoy estamos tan lejanos, tan ajenos, tan dispersos… tan perdidos, nos vemos entre sueños, sé de ti, como tú sabes de mí, de forma accidental y muy de vez en cuando. Seguro tú también me piensas, me marcas y cuelgas, jugamos a ese juego en que ninguno de los dos se atreve a dar el último paso.


El evangelio de la memoria... Es donde te traigo, donde te guardo y donde te encuentro en secreto… es nuestro pequeño universo donde reímos y bailamos siendo observados por estrellas inventadas que permanecen encendidas todo el tiempo y cada que sopla el viento es el murmullo en el que me hablas y cada que el viento me alcanza, son tus manos las que hacen que me tiemble el cuerpo.


El evangelio de la memoria es el espacio que nos he construido y donde tú y yo hemos decidido no perder el tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Escribir es un acto de fe…

¿Que te quedes conmigo porque es lo que nos tocó en este camino?

Al dar la vuelta ...