Se llamaba necedad


Hoy lo veo de una forma más clarita, un poco más nítido, sin tantas vueltas y ya no es necesario poner pretextos. Hoy comprendo que lo nuestro se llamaba necedad, puede que sí, nos quisiéramos demasiado, pero al mismo tiempo nos dominaba el egoísmo, tú querías las cosas a tu manera, y yo tratando de seguir tu paso apresurado y firma, como un perro fiel, siempre la mascota fiel.

No supimos esperar y entender que las mejores cosas son aquellas que se llevan tiempo, nos comieron las ganas, la ansiedad, la desesperación, nos comimos tú y yo, tú a mí, yo a ti, se nos olvidó que quizá vendrían días un poco más largos, noches más obscuras y tormentas que golpearían nuestro hogar sin dar tregua a la paz.

Entonces levantaste la voz y yo corrí a esconderme, lo admito comencé a tenerte miedo, miedo a encontrarte, miedo a desencontrarnos, a no coincidir, a no entender y sobre todo que no hubiera lugar para comprender. Nos convertimos en extraños compartiendo el mismo cielo, el mismo aire, pero no más el mismo sueño.

Hoy lo entiendo todo porque he tenido tiempo de observarnos de afuera, no quisiste hacerme daño, no quise hacerte daño, pero a veces se rompe lo que se quiere, con la esperanza de que al reajustarlos nos íbamos a encontrar. ¿Sabes?, alguien me preguntó si el tiempo que se escurre entre mis manos a veces no me sabe a ti.

Y respondí, que los días y las noches siempre tendrán un ligero sabor a ti, habrá canciones que te hagan sonar y bromas que nos hagan reír, pero también hay días que se mezclan con la noche, con el ruido, con la lluvia, porque así es la vida, porque uno no olvida lo que quiso alguna vez, solo aprende a quererlo de otra forma.

Y entonces uno quiere… pero quiere de la forma en que añora la infancia, uno la recuerda con cariño, pero nadie en este mundo desea volver a ser un niño, ¡ah!, ¡qué bonito es querer y seguir queriendo! Y ahora los dos queremos, pero queremos cosas tan distintas… cosas que realmente nos harán felices, cosas que nos irán llegar un poquito más allá, más lejos, un poco más arriba…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Escribir es un acto de fe…

¿Que te quedes conmigo porque es lo que nos tocó en este camino?

Al dar la vuelta ...