Carta de mi yo en futuro para mi yo en presente (2015)

Hola Gonz…

Cierra los ojos por un momento, abre la mente y deja que algo más llegue hasta lo más profundo de tu ser, toma un suspiro y ahora ha pasado casi más de un año, pensemos en un año y medio para ser más exactos, o pensemos que simplemente ha pasado el tiempo y estás otra vez en otoño viendo las hojas caer, de la misma forma en que te vas desprendiendo de cada uno de tus recuerdos.

Soy una especie del Gonzalo del futuro escribiéndole a Gonzalo del presente, solo he venido a decirte, ten calma, abre bien los ojos, despierta tus sentidos. Tal vez no entiendas mucho que hago aquí, ¿cómo he podido brincar en la línea perfecta del tiempo?, ¿adelantarme en algunos momentos? Si te sirve de consuelo, estamos bien y estamos frente al Sena, tal cual como lo soñaste en los últimos meses, hace un poco de frío y vistes ese abrigo negro que tanto amas, sí, el que tiene forma de campana y sostienes un cigarro, mientras un libro y un café caliente reposan en la mesa, que bonito es París en otoño para curar los corazones rotos.

Quizá en este momento alguien te va a pedir que seas más inteligente, yo te voy a pedir que no lo escuches, alguien te va a decir que no es un buen momento, nunca existen los momentos perfectos, alguien te dirá que te estás equivocando, ¡equivócate!, lo has hecho tantas veces y al final siempre has aprendido algo de alguien que en algún momento imperfecto.

Sí, sé que lo has pensado y lo has considerado y que parece que vas en un camino sin retorno y directo a hacerte pedazos, ves el muro y parece que aceleras con las mismas ganas que un suicida salta hacía el vacío, pero aquí no hay muerte, aquí lo que sobra es vida y es la misma vida que te provoca un algo extraño cuando tus pasos y sus pasos se encuentran y comparten una sonrisa y luego una plática y te convences, que vale más ser amigos, pero te acuestas en la cama pensando en robarle al menos uno de sus besos.

E imaginas y te convences que serán muy buenos amigos, de esos que se cuentan todo y luego ríen, que comparten y de los que también se guardan un par de secretos, no es imposible, eres una persona inteligente, pero a veces también pierdes la vista del camino. Pero debes saber que a lo largo de este año también habrán momentos duros, momentos en que verle te va a provocar un vacío en el estómago, un hueco enorme, un momento de locura y el sentir que te vas rompiendo poco a poco al mismo tiempo que te ofreces a ser consuelo.

Al final no será tan malo, porque siempre las cosas buenas quedan, quedará su sonrisa y el recuerdo de ese cigarro en las escaleras, los dos sentados lado a lado, las películas que vieron por separado y comentaron, sus pasos, mas tus pasos, mas sus miradas combinadas con tus miradas tratando de decir palabras que no salieron y todas esas noches que compartiste tus alegrías de esos momentos fugaces entre ustedes con tus amigos, que aunque por momentos parecían aburrirse, siempre fueron buenos oídos.

Sí, no te voy a mentir también habrán momentos duros, momentos en que vas a perder la cabeza y también vas a escuchar cómo se te va rompiendo el corazón, no pasa nada, porque aunque vayas por la vida diciendo que eres demasiado fuerte, también sabemos que te importa el mundo y te importan esa clase de personas, ¡no pasa nada!, recuérdalo, ya lo has vivido y lo seguirás viviendo, porque crees en esos momentos en que se detiene el tiempo.


Aparte, mira, no podemos estar tan mal, estamos en París, en otoño, con un poco de frío añorando aquello que se quedó atrás, pero listos para volver a comenzar.


Gonzalo

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