Al dar la vuelta ...


No tomes el camino más corto, tarde o temprano llegarás a tu destino, atrévete a andar por rumbos desconocidos y distancias largas, déjate sorprender por el trayecto, aprecia la vista y disfruta los momentos de calma, no te niegues a ser despertado por una ligera lluvia y busca un refugio para aquellas tormentas que te encuentres en el recorrido.

Piensa, imagina, sueña, que esto a veces es casi igual que pedir una dirección, recorre cada ruta, reconoce cada calle, busca una esquina y observa, aprende a querer aquellos que han estado antes que tú, has tu propio espacio y cuenta tu propia historia, siempre hay tiempo, no pienses en aquellos que ya estuvieron, ni tampoco en los que vendrán con el tiempo, aprópiate de una pared y llénala de pensamientos, úsala como un lienzo, pinta, vierte en ella cada gota de tu esencia.

Imagina que, al llegar a ese punto, a ese preciso momento en que des la vuelta te encontrarás a ti mismo, con una versión renovada, no le temas a lo que ya has vivido, ya sobreviviste no una vez, sino dos, tres y puede que ya hasta hayas perdido la cuenta de todas esas veces que te lo imaginas y no llega a suceder, pero que de alguna forma te recuerda que estás vivo, cuerdo y sigues siendo aquel que fuiste una vez.

Abraza tu obscuridad, pero sobre todo deja que te hablen esos ojos desconocidos, esos brazos extraños y esas emociones nuevas, suelta, aprende a soltar, para volver a empezar al dar la vuelta…

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