Querer nunca será sinónimo de perder…

Tres, dos, uno… la cuenta atrás, inhalas, exhalas y no lo consigues, tienes los ojos rojos de tanto llorar, las manos cansadas de tanto intentar, cuentas hasta diez esperando que suceda algo mágico que cambie el final, los abres y te das cuenta de que todo sigue igual.

 

En días pasados, uno de mis lectores me escribió para contarme su historia de amor, en algún punto, después de narrar el sube y baja de emociones en el que estuvo viviendo durante meses, en medio del torbellino de situaciones y la tormenta que parecía no tener fin, me dijo, siento que, por quererlo, solo he perdido el tiempo. 

 

No pude evitar pensar la cantidad de veces que muchos al querer hemos sentido que hemos perdido, por automaticidad asumimos que querer solo tiene un final… y vivieron felices por siempre, lo lograron, se logró, de no ser así, automáticamente nos invade un sentimiento de frustración, de enojo, de tristeza y de decepción, una absoluta pérdida de tiempo en un maratón que parece no tener final.

 

No hay línea recta, hay trazos con curvas, claroscuros, huecos en las historias y silencios que se hacen eternos y que se vuelven preguntas sin contestar, momentos de duda, incertidumbre que nos abraza, creemos que a veces basta con querer para lograr. 

 

Nos compramos la idea que al querer solamente existe un final, que querer es para siempre, y que con el tiempo el amor se hace mucho más grande, nos olvidamos de nosotros, de lo que queremos, de lo que soñamos, dejamos de lado que somos seres individules.

 

A veces, intentar no va a ser suficiente, muchas otras tendremos que saber ser inteligentes para saber que ahí no es, que hay más lugares, que hay más peces en el mar, que hay un universo por intentar y mil tiros por lograr. Querer, cuando uno quiere, cuando uno entrega, cuando uno cree, y se compra la historia eso no es perder, eso es soñar, y si, si el sueño se nos revienta entre las manos, lo volveremos a intentar.

 

Querer nunca será sinónimo de perder, cuando quieres con el corazón aprendes, cuando quieres intentar, lo logras, cuando quieres con los ojos cerrados, crees y te haces vulnerable, y con el tiempo te haces fuerte y entonces, solo entonces aprendes verdaderamente a querer… quiere, con los ojos bien despiertos y los brazos bien abiertos. 

 

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