Desde el centro de mi cama
Hoy me
levanté pensando en esa vieja manía de ocupar solo un extremo de la cama, justo
el lado derecho, o el izquierdo, dependiendo de que posición tengas cuando leas
esto. Que cosa tan extraña, dormir solo, estar solo y no ocupar todo el espacio
pensando que ese espacio está reservado o imposible de ocupar. Quizá se deba a
la costumbre que me dejaron todos estos años de dormir a tu lado o tal vez solo
es acariciar la idea que algún día ese lado de la cama volverá a estar ocupado.
Abrí los
ojos y contemplé el rincón que habito, mi pequeño hogar, he hecho algunos
cambios para mejorarlo, para hacerlo un poco más mío, un poco más cómodo, que responda
a mis necesidades actuales y después de pensarlo un momento, decidí que iba a
ocupar toda esa cama. Tomé mi libro, el marcador y acomode las almohadas en el
centro, sin pensarlo lleve mi cuerpo hasta ese espacio y me apropie de lo que
siempre ha sido mío.
Me detuve
un momento justo en el centro de ese universo y pensé en todo aquello que conservo,
que he despedido y que he guardado en mis adentros, agradecí por eso, agradecí
por estar vivo, por sentir, por dejarme emocionarme por cosas tan triviales y
por otras tan profundas como el sonido de tu voz o la sonrisa que me regalas
cuando te tomo desprevenido. Agradecí por aquello que en el camino he tenido
que soltar y aunque en su momento no lo he comprendido, hoy sé que fue la mejor
decisión.
Ya no me
aferro, ya no me obligo, ya no me guardo, ya no me reservo, sé que el tiempo es
el mejor regalo y es un valor que nunca vuelve, el tiempo que desperdiciamos es
tiempo perdido, pero no hay tiempo perdido cuando realmente has vivido, aunque
a veces vivir parezca una trampa del destino.
Hoy decidí
habitar mi cama completa, abrazar mis emociones, platicar conmigo y escuchar mi
voz, hoy decidí que nada me puede quitar el sueño, ni invadir un espacio que
para mí he reservado. Cada día escribimos una historia, cada día esa historia
tiene un final distinto… te escribo desde el centro de mi cama, no de los extremos
de ella.
Comentarios
Publicar un comentario