Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2019

Se llamaba necedad

Hoy lo veo de una forma más clarita, un poco más nítido, sin tantas vueltas y ya no es necesario poner pretextos. Hoy comprendo que lo nuestro se llamaba necedad, puede que sí, nos quisiéramos demasiado, pero al mismo tiempo nos dominaba el egoísmo, tú querías las cosas a tu manera, y yo tratando de seguir tu paso apresurado y firma, como un perro fiel, siempre la mascota fiel. No supimos esperar y entender que las mejores cosas son aquellas que se llevan tiempo, nos comieron las ganas, la ansiedad, la desesperación, nos comimos tú y yo, tú a mí, yo a ti, se nos olvidó que quizá vendrían días un poco más largos, noches más obscuras y tormentas que golpearían nuestro hogar sin dar tregua a la paz. Entonces levantaste la voz y yo corrí a esconderme, lo admito comencé a tenerte miedo, miedo a encontrarte, miedo a desencontrarnos, a no coincidir, a no entender y sobre todo que no hubiera lugar para comprender. Nos convertimos en extraños compartiendo el mismo cielo, el mismo aire...

... a prueba y error ...

Hoy abrí los ojos un poco más temprano, abrí los brazos y respiré profundo, busqué la luna y me encontré con el sol, me tomó por sorpresa que hoy por la mañana no me levanté a obscuras, sino con un claro resplandor y una certeza que desde hoy y por un tiempo todo será prueba y error, me sabe bien volver a empezar. Estoy consciente de que el camino tendrá curvas, baches, pero también paisajes que me provocarán bajar la velocidad y contemplarlos, los contemplaré con las yemas de mis dedos, con mis labios mojados y los ojos cargados de emoción, me daré el tiempo para hablar conmigo mismo y trazar una ruta, pero ya no de salida, tampoco de escape, sino una ruta a un mejor lugar. Me emociona tomar la pluma y llenar los espacios en blanco, volver a escribir y quitarle la pausa al tiempo, escribiré sobre cuerpos desconocidos y besos robados, sobre otros cuerpos, otros besos, otros brazos que me sujetarán con fuerza y de los que estoy seguro muchos me soltarán a medio camino, algunos...

Lo admito

Lo admito, a veces me cuesta conjugarnos en pasado, aceptar que somos un recuerdo, que fuimos y que ya no hay tiempo para reinventarnos. Lo admito, el tiempo ha pasado y tú y yo hemos naufragado, lo dejamos a la suerte y nos sorprendió la mañana antes de tiempo. Lo admito, se me acabaron las ganas de recorrer los mismos caminos, de tener las mismas charlas, de ver cómo te pierdes con extraños. Lo admito, dijimos que sería para siempre y nos duró apenas un momento, efímero, pequeño, pero demasiado intenso, que me sigue aun doliendo. Lo admito, no todos los días son buenos, y hay días en que tengo que recordar todo aquello, aquello que hiciste, que nos hiciste y que terminó por rompernos. Lo admito es demasiado pronto, todavía no, no tengo ganas, no tengo intención de apurar el paso, el tiempo lo dirá, quizá el viento nos traiga mejores tiempos, quizá a la distancia sea más sencillo olvidar el final, para poder guardar el principio que fue lo que nos unió. Lo ad...

Carta de mi yo en futuro para mi yo en presente (2015)

Hola Gonz… Cierra los ojos por un momento, abre la mente y deja que algo más llegue hasta lo más profundo de tu ser, toma un suspiro y ahora ha pasado casi más de un año, pensemos en un año y medio para ser más exactos, o pensemos que simplemente ha pasado el tiempo y estás otra vez en otoño viendo las hojas caer, de la misma forma en que te vas desprendiendo de cada uno de tus recuerdos. Soy una especie del Gonzalo del futuro escribiéndole a Gonzalo del presente, solo he venido a decirte, ten calma, abre bien los ojos, despierta tus sentidos. Tal vez no entiendas mucho que hago aquí, ¿cómo he podido brincar en la línea perfecta del tiempo?, ¿adelantarme en algunos momentos? Si te sirve de consuelo, estamos bien y estamos frente al Sena, tal cual como lo soñaste en los últimos meses, hace un poco de frío y vistes ese abrigo negro que tanto amas, sí, el que tiene forma de campana y sostienes un cigarro, mientras un libro y un café caliente reposan en la mesa, que bonito es París en ...

En un año…

En un año estoy seguro que nos volveremos a encontrar, porque así de caprichosa es la vida, nos volveremos a ver y entonces serás recuerdo, porque así es la vida, porque nada se detiene, y porque aquello que no está, con el tiempo se tiende a olvidar, aunque debo admitir serás un recuerdo tímido, nublado y turbio, invadido por el ruido exterior. Entonces las respuestas para ese entonces no tendrán sentido, no servirán de nada, no harán ninguna diferencia, porque el tiempo habrá pasado y los dos habremos marchado a otro lado, a otro sitio, a otro estado. Hoy me regalo pensarte e imaginarte, lo admito toco tu imagen con la yema de los dedos mientras contemplo la lluvia, porque aquí no ha parado de llover. En un año serás silencio, quizá rara vez escuche tu nombre y alguien me hable de ti, hoy eres ruido, un ruido que ensordece mi memoria e invade mi mente, hoy eres eco que resuena con la lluvia al caer, hoy eres nítido y claro, todo tú tiene forma, cuerpo y rostro, en un año ...

La pared verde

Cuando terminas con alguien, sin saber si realmente ha sido definitivo, hay formas de saberlo, una es, si cuando vuelves a su casa el cepillo de dientes que solías utilizar ya desapareció, dejo de existir, pues bueno, eso quiere decir que de cierta forma sabía que no ibas a volver. Después de un tiempo, lo primero que hice al entrar fue buscar la pared verde que había pintado para mí, era un tanto caótico, la pared verde siempre le recordaría a mí, ni siquiera le gustaba el verde, simplemente la pintó de verde, porqué un día me preguntó ¿de qué color la pinto?, y yo dije ¡verde!, y me dijo ¡pero no me gusta el verde! Y dos semanas después la pared era verde, cuando nos separamos pensé, mmm… esa pared dejará de ser verde, porque el verde siempre le recuerda a mí, pero cuando volví un día de visita me di cuenta que la pared seguía siendo verde, y así es como supe, que aunque ya no estemos juntos, siempre, siempre se quería acordar de mí. Y si, la pared era verde, pero nosotros ya no ...

...El pequeño encuentro...

Imagen
...El pequeño encuentro... " Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados." — Oscar Wilde. Fue la primera persona que no me preguntó por qué, solo me sonrió y me dio un beso... un beso largo, húmedo, de esos que das con los ojos cerrados y que no quieres que se acaben, por un instante recordé lo que es conectarse con alguien tan ajeno y que en cuestión de segundos se convierte en una chispa que prende y te mueve el suelo. Y no, no estoy hablando de la idea de enamorarte sin pensar, a mi edad he aprendido que el verdadero amor, el amor sincero, el amor más sano es aquel que se construye entre la razón y el sentimiento, aquel que te hace pensar, imaginar y preguntar, pero sobre todo aquel que se hace a fuego lento, de pequeños momentos y de cimientos fuertes, esto solo fue un pequeño encuentro. De lo que estoy hablando es de un pequeño encuentro, entre dos personas que ríen, hablan, vuelven a reír y se hacen preguntas, y deciden jugar un juego sencillo, un juego...
¡Voy a saltar de la cornisa! (uno de hace mucho tiempo) A mí el corazón no se me rompió cuando te fuiste, sino cuando pretendiste volver.   Así, sin más, como si apenas te hubieras ido ayer y en ese tiempo nada hubiera pasado. Nos separamos en agosto, yo ni siquiera me atreví a pronunciar él o yo, sabía la respuesta y mejor decidí ahorrarme ese mal momento, entonces simplemente dije adiós y me fui. Durante mucho tiempo logré navegar en aguas mansas, ir y venir, sumergirme en aguas profundas y no sentir que me faltaba el aire. Recuerdo mucho la vez que me dijiste que te ibas a casar y que decías que preferías que yo me enterara por ti, que por alguien más, bueno, ni siquiera eso me reventó, con toda la tranquilidad del mundo dije, solo espero que firmes un prenupcial. Había noches en que me costaba conciliar el sueño y hacía el tonto acostado en la cama. Nuestras diferentes vidas, nuestras diferentes edades fueron el puente que en cierto momento nos unieron, per...