Aquello que dejamos ir, convencidos de que necesitamos más espacio
¿Alguna vez has hecho el ejercicio de limpiar tu armario?, de sacar aquello que solo ocupa espacio y que guardas porque tiene un valor sentimental, te sabe a recuerdo, a un momento suspendido en el tiempo, te sabe… y a veces saberte, es razón suficiente para creerlo. Limpiamos tanto, a veces a detalle, pero preferimos olvidar algunos rincones, hay saltos que requieren tanto valor y tiempo que a veces preferimos convencernos de que siempre habrá un mañana para hacerlo. Posponemos tantas cosas, que eso ya no es un problema, el problema es que ante la falta de espacio nos terminamos estancando, porque ese pretexto se convierte en una razón que nos hace perder el vuelo y olvidar que hay un mundo por andar. Nos aferramos, nos agarramos al primer palo que se nos atraviesa, a la primera tabla que confundimos con un salvavidas, nos da miedo el cambio, tanto, que hasta mover un florero se convierte en un tema. Nos han contado que el camino a la cima tiene una sola forma, nos asemeja...