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Mostrando entradas de diciembre, 2021

Duele...

  Duele… siempre duele, no como aquella primera vez, no como esa última vez, pero duele. A veces duele hasta respirar y entonces uno se toma un momento para centrar su mirada en un punto lejano, tan solo para convencerte que el camino no se ha terminado. Duele como cuando te caías de niño y veías la sangre brotar de la herida, entonces buscabas consuelo y pedías alivio y alguien ponía su mano sobre la herida y te decía que todo iba a estar bien…duele. Es cierto, es complicado, resulta mucho más difícil que alguien hoy pueda poner su mano sobre esta herida, porque es profunda, tan profunda como el mar y a veces creo que tiene la inmensidad del universo, pero duele porque sé que también eso es mentira. Duele saber que con el tiempo serás recuerdo, apenas una bocanada de aire de aquello que fuimos y que en el último momento decidimos no queríamos ser. Y caemos en la trampa y nos convencemos de que hubiera sido más sencillo que aquella tarde hubiéramos optado por tomar la derecha y...

El día que salí del closet…

  Ayer por la noche hablé con mi mamá, sin dudarlo, era una de esas noches en que necesitaba escuchar su voz y que alguien me dijera que todo iba a estar bien. Inmediatamente recordé aquella primera vez en que regresé a casa hecho un guiñapo, para los que me conocen saben que tengo una facilidad para llorar que cualquier actriz de novelas desearía tener. Siempre he sido bastante hábil para esconder muchas de mis emociones, pero hay otras que brotan con facilidad, la mayoría de mis emociones terminan en textos escondidos y perdidos con la certeza que poca gente sabrá que se tratan de mí. Hoy quiero escribir en primera persona, porque quiero recordar esa vez que salí del closet. Es cierto que tiendo a idealizar las cosas y a las personas, me pasa desde pequeño, no sé si nací así o es algo que aprendí en casa. Siempre he dicho que tuve la inmensa fortuna de ser un niño lleno de amor, y eso siempre se vio reflejado en que siempre pude ser, de hecho, decir que salí del closet es inj...

Desde el centro de mi cama

  Hoy me levanté pensando en esa vieja manía de ocupar solo un extremo de la cama, justo el lado derecho, o el izquierdo, dependiendo de que posición tengas cuando leas esto. Que cosa tan extraña, dormir solo, estar solo y no ocupar todo el espacio pensando que ese espacio está reservado o imposible de ocupar. Quizá se deba a la costumbre que me dejaron todos estos años de dormir a tu lado o tal vez solo es acariciar la idea que algún día ese lado de la cama volverá a estar ocupado. Abrí los ojos y contemplé el rincón que habito, mi pequeño hogar, he hecho algunos cambios para mejorarlo, para hacerlo un poco más mío, un poco más cómodo, que responda a mis necesidades actuales y después de pensarlo un momento, decidí que iba a ocupar toda esa cama. Tomé mi libro, el marcador y acomode las almohadas en el centro, sin pensarlo lleve mi cuerpo hasta ese espacio y me apropie de lo que siempre ha sido mío. Me detuve un momento justo en el centro de ese universo y pensé en todo aquell...