El elefante en la habitación…

 

De niño solía causarme gracia cuando escuchaba que alguien hacía referencia a un elefante en la habitación, casi me lo podía imaginar andando en silencio, pero con sus pisadas fuertes volviendo loco a más de uno, a propios y extraños. Con el tiempo aprendí que el verdadero significado de esa frase guardaba mucho mayor relación con aquello que preferimos no tocar, no ver, no mencionarlo, pero que su presencia está ahí al acecho reclamando nuestra atención.

Es como el eco de ese pensamiento que no logramos apagar porque hemos decidido no atender… ¿cuántos elefantes podrán hacerte compañía en la habitación?, quizá ese sea el caso, nos sentimos tan solos, tan abandonados, tan apartados, que hemos encontrado en ellos la compañía perfecta, nos hemos acostumbrado a su presencia, negando que lo mejor sería su ausencia.

Ausencia… ausencia de todo, ausencia de ti, de mí, de nosotros, de aquello que soñamos y que un día se nos reventó… ruido… en mi cabeza, en mi corazón, el eco tus pasos, de tu voz, de tu adiós… Adiós… alguien alguna vez me dijo que adiós era el resultado de una expresión muy común que guardaba referencia con Dios.

Dios… no sé si existes, y si existe, no sé si me acompañas, pero quizá un día de estos me caería bien que en lugar del elefante me adornaras con tu presencia, tal vez solo así, no buscaría cualquier pretexto para callar este silencio que me sigue consumiendo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Escribir es un acto de fe…

¿Que te quedes conmigo porque es lo que nos tocó en este camino?

Al dar la vuelta ...