Tu historia entre mis labios
Busqué tu
historia, sí, esa que me contaste, la que me dijiste era sumamente especial, al
buscarla me encontré con muchas otras, fue inevitable no tomarme el tiempo para
leer cada una de ellas y te aprendí un poco de lo mucho que trataste de explicarme
la última vez y no logré entender. Entendí que vienes de un largo camino y
comprendí que te queda un largo trecho por andar, para serte sincero, no me
sorprendió mucho, no porque fuera mala o pequeña, solo porque yo también me leí
en ella, a veces pasa y por eso me gusta leer tanto y por eso me pierdo en las
lecturas infinitas, porque me acuerdo y comprendo que al igual que tú me falta
mucho por andar y todavía no quiero parar.
Me tomé el
tiempo para pensar un poco más en ti, es cierto, a algunas personas les he
hablado de ti, pero estoy convencido que no es este el momento más preciso en
el que podemos coincidir, pero a veces la vida funciona así, hay cosas que se
apagan con la misma facilidad con las que se suelen prender y otras solamente
entran en una pausa, quizá corta, quizá larga, quizá esperando la magia de un
beso que recuerde aquel primer momento.
Es cierto,
me encontré con tu historia y con tu voz, con tus manos, con tus recuerdos y
aquellas cosas que nos contamos y nos guardamos, hice una pausa para recordar
esa noche y me hallé sonriendo, casi como cuando te encontré de pie afuera de
mi casa, y comprendí que no es cierto que las cosas se mueran o se olvidan,
solamente toman un color distinto, a veces unas se van a sepia para recordarnos
que de una u otra forma siempre van a estar, siempre vamos a estar.
Comentarios
Publicar un comentario