¡Qué mierda!



Y pensar que todo pudo haber sido mucho más sencillo, si tan solo hubiéramos hablado más claro, y no tan alto, porque a veces eso es lo que se confunde en esta vida, creemos que si alzamos la voz nos entienden más, nos prestan más atención, y es que yo no supe explicarte lo que pasaba por mi cabeza, pero tú tampoco supiste entender la tristeza infinita que habitaba en mi corazón.

Mientras espero que vengan a por mí, recorro por última vez el departamento que nos albergó durante tanto tiempo, te parecerá simpático pero vacío se ve mucho más grande, pero también mucho más triste, ¿puedes creerlo? Todavía más triste, mucho más que nuestros últimos días acompañadas de esas noches llenas de silencio para no decir más cosas que terminarían por herirnos.

Tengo un pasaje a un nuevo destino, te lo dije, te lo dije una vez “me terminaré yendo” y te lo dije con una sonrisa y te lo repito hoy, lo he logrado, podría decirse que tengo las ganas de volver a empezar, pero lejos, en un lugar donde el viento no me hable de ti y la ciudad no sepa a ti, donde el otoño sea triste porque es otoño y no por tu ausencia, pero también donde la primavera vuelva a brillar.

Quizá un día con suerte, decidas ir a visitarme y podrás ver que yo ya no tengo más rencores, ni sentimientos añejados, solamente un enorme agradecimiento por los días en que fuimos, porque cuando fuimos, fuimos grandes, felices, fuertes e invencibles, sí, yo también me creí esa historia, yo también quería ese final feliz.

Pero la vida no siempre es de color rosa, sé que habrá noches donde me abrace a los recuerdos y se me estruje el corazón, habrán tardes en que tan solo de pensarte lejos de mí a miles de kilómetros y tú en brazos de alguien más se me enchine la piel, pero también habrá días en que me levantaré con ganas de seguir andando y recorrer nuevos caminos y perderme entre murmullos y dejarme ilusionar por un desconocido.

Te prometo andar a paso lento y cuidar mi corazón, te prometo no dejar que nadie me diga que no, y también te prometo, que si un día lo llegó a necesitar sin temor te voy a buscar y te lo voy a contar … ¡Qué mierda todo aquello que fuimos y se nos rompió en nuestra cara!, ¡Qué mierda, tenías razón!, pero hoy la vida es volver a empezar, seguir intentando y andar caminando, ¡ay… qué bien!, se siente bien dejarlo pasar.

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