Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2019

Hace tiempo fuimos...

No te culpo por confundirte con el pasado de vez en cuando, te cuestiono que te aferres a lo que fuimos en un intento desesperado. Es cierto, fuimos grandes, invencibles y fuertes, fuimos felices y compartimos alegrías, miedos y desasosiegos hasta que un día nos alcanzó el tiempo y nos encontramos con el destino que nunca nos imaginamos. ¿Te acuerdas de aquella noche?, sí, justo aquella noche fría y obscura, los dos andando por la calle, con nuestro paso desganado y buscando formas de matar el tiempo para no decir lo que ya sabíamos, eran tiempos sensibles y sin nada me viste y me dijiste “tienes que entender que yo ya no te quiero”, así sin más, aunque sería tonto y falso decir que me tomó por sorpresa, me tomaste por sorpresa tú, la facilidad con la que me hacías ese reclamo y soltabas la súplica “tiene que entender que yo ya no te quiero”. Pues bien, lo entendí, entendí que tus ojos ya no me miraban y tus manos ya no me tocaban, que ya no respondías a mi llamado, cierto, f...

Al dar la vuelta ...

No tomes el camino más corto, tarde o temprano llegarás a tu destino, atrévete a andar por rumbos desconocidos y distancias largas, déjate sorprender por el trayecto, aprecia la vista y disfruta los momentos de calma, no te niegues a ser despertado por una ligera lluvia y busca un refugio para aquellas tormentas que te encuentres en el recorrido. Piensa, imagina, sueña, que esto a veces es casi igual que pedir una dirección, recorre cada ruta, reconoce cada calle, busca una esquina y observa, aprende a querer aquellos que han estado antes que tú, has tu propio espacio y cuenta tu propia historia, siempre hay tiempo, no pienses en aquellos que ya estuvieron, ni tampoco en los que vendrán con el tiempo, aprópiate de una pared y llénala de pensamientos, úsala como un lienzo, pinta, vierte en ella cada gota de tu esencia. Imagina que, al llegar a ese punto, a ese preciso momento en que des la vuelta te encontrarás a ti mismo, con una versión renovada, no le temas a lo que ya has ...

¡Qué mierda!

Y pensar que todo pudo haber sido mucho más sencillo, si tan solo hubiéramos hablado más claro, y no tan alto, porque a veces eso es lo que se confunde en esta vida, creemos que si alzamos la voz nos entienden más, nos prestan más atención, y es que yo no supe explicarte lo que pasaba por mi cabeza, pero tú tampoco supiste entender la tristeza infinita que habitaba en mi corazón. Mientras espero que vengan a por mí, recorro por última vez el departamento que nos albergó durante tanto tiempo, te parecerá simpático pero vacío se ve mucho más grande, pero también mucho más triste, ¿puedes creerlo? Todavía más triste, mucho más que nuestros últimos días acompañadas de esas noches llenas de silencio para no decir más cosas que terminarían por herirnos. Tengo un pasaje a un nuevo destino, te lo dije, te lo dije una vez “me terminaré yendo” y te lo dije con una sonrisa y te lo repito hoy, lo he logrado, podría decirse que tengo las ganas de volver a empezar, pero lejos, en un luga...