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Mostrando entradas de octubre, 2021

Cuidado... cruce con precaución

  Y al abrir la puerta no pude evitar recordar que me gustan los espacios abiertos, los pequeños balcones, las grandes terrazas desde donde puedes observar el caer de la noche, el salir del sol y si tienes suerte disfrutar la lluvia sin tener que mojarte… aunque esto último no me hace mucho sentido, ¿que no lo mejor de la vida es atrever a mojarte un poco? Desde pequeño escuchaba que, si llovía, era mejor cubrirse y buscar refugio, porque si te mojabas te podías enfermar, que mucho sol te hacía daño y que confiar demasiado te podía hacer pedazos. A veces siento que estamos tan acostumbrados a vivir con señales de alerta que parece que vamos en un campo minado esperando encontrarnos con algo que nos haga pedazos. ¡Qué pena!... mira, que pena vivir pensando que a cada paso hay un letrero que nos dice “cruce con precaución”, a veces, vale la pena olvidarse que el paso debe ser precavido, a veces que nos moje la lluvia es todo lo que necesitamos, otras tantas un poquito de sol para...

La pandilla de los jamás besados

  A veces nos da por recordar lo que fueron aquellos años, los años que se nos han escapado y que nunca han de regresar, aquellos años en que no sospechábamos hasta donde íbamos a llegar, porque vale, ¿qué de malo tiene recordar cuando tanto has avanzado? Y ahí estábamos nosotros sentados, uno a lado del otro, cantando canciones que hoy parecen lejanas, pero sobre todo añorando ese primer beso. ¡Mira!, que nos lo dijeron una y mil veces, ¡vive! Que el tiempo nunca vuelve y nosotros vivíamos, pero muchas veces tan solo vivimos entre sueños, deseando estar en un lugar mejor, queriendo algo más, algo que no sabíamos que se podía encontrar. Hoy, los años han pasado, la vida nos ha pasado, los momentos se nos han pasado, muchos han dejado huella en nosotros, profunda, húmeda, larga como un buen beso… ¡ah, un buen beso! Reímos para no llorar, lloramos porque nos cansamos de reír y simular que nada ha pasado, porque en este camino nos hemos hecho humanos, de carne y hueso, de deseos y...

El elefante en la habitación…

  De niño solía causarme gracia cuando escuchaba que alguien hacía referencia a un elefante en la habitación, casi me lo podía imaginar andando en silencio, pero con sus pisadas fuertes volviendo loco a más de uno, a propios y extraños. Con el tiempo aprendí que el verdadero significado de esa frase guardaba mucho mayor relación con aquello que preferimos no tocar, no ver, no mencionarlo, pero que su presencia está ahí al acecho reclamando nuestra atención. Es como el eco de ese pensamiento que no logramos apagar porque hemos decidido no atender… ¿cuántos elefantes podrán hacerte compañía en la habitación?, quizá ese sea el caso, nos sentimos tan solos, tan abandonados, tan apartados, que hemos encontrado en ellos la compañía perfecta, nos hemos acostumbrado a su presencia, negando que lo mejor sería su ausencia. Ausencia… ausencia de todo, ausencia de ti, de mí, de nosotros, de aquello que soñamos y que un día se nos reventó… ruido… en mi cabeza, en mi corazón, el eco tus paso...